viernes, 12 de octubre de 2012

Operación

Desde que se puso los guantes por primera vez, había operado impersonalmente. Pero ante el corazón aquél palpitante, la gravedad de la existencia le evocaba tantos recuerdos que potenció al mil por cien sus facultades mentales.

Fernando Gracia Ortuño

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miércoles, 10 de octubre de 2012

U2

El piloto descendió del caza bombardero. Se fue a desayunar a la cafetería de madrugada, la brisa refrescaba sus mejillas. Al ver al niño con su avioncito hacia la escuela, pensó: ¡Acabo de cargarme quinientos mil...! Y la voz de la mañana por la radio le sonrojó levemente.


Fernando Gracia Ortuño

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martes, 9 de octubre de 2012

Contrapartida

Aquella fue la peor manera de morir. La condena obligó al jurado popular a infligirle el daño que había causado a sus víctimas. Sus gritos por todo lo que había causado, aún siendo el justo castigo, inundaron la ciudad desde el cadalso, causando auténticos escalofríos, oyéndose desde la ciudad vecina.
 
 
Fernando Gracia Ortuño
 
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lunes, 8 de octubre de 2012

Tomar conciencia

La ventana lo era todo para ella. Cualquier pensamiento convergía necesariamente allí. La experiencia nocturna tornábase una obsesión. Eran esos canalillos escrutados a media altura, esas pechugueras bamboleantes, esas hondonadas ocultas de los prismáticos lo que la convencieron que debía cambiar, o por lo menos implantarse un órgano artificial
 
 
Fernando Gracia Ortuño
 
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domingo, 7 de octubre de 2012

Lunera

 
Cuando la joven encontró a los verdugos, gritó sin control, dominada por la ira. La voz oculta entre la espesura pudo pronunciar las palabras que oscilaban teñidas de titilante oscuridad:
-¡Tranquilos, engendros viscosos, pronto cualquier cebo os parecerá un alivio dónde se sumerja el anzuelo de vuestras proezas.
 
 
Fernando Gracia Ortuño
 
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sábado, 6 de octubre de 2012

Reincidente

Todo lo que había sido estaba ahora expuesto allí, a la vista del que pasara. Ya no podía ocultarse bajo velos tupidos, torpes, y de sus ruindades, en esa cruz, desnudo y con las funciones vitales a la vista de todos, no quedaban más que súplicas y quejidos lastimeros.


Fernando Gracia Ortuño

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viernes, 5 de octubre de 2012

El trullo

Pensó que como estaban tan evolucionados en derechos, forzosamente viviría mejor allí. Televisión, ordenador, comida de lujo, móvil, comodidades, estudios... Lo malo... que le pusieron en la celda junto con esa especie de verraco embrutecido, jugador de cartas, que cuando salía el cinco sonreía maliciosamente, guiñandole un ojo...
 
 
Fernando Gracia Ortuño
 
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jueves, 4 de octubre de 2012

Mentira

El escultor acabó su trabajo prestamente. Se había propuesto plasmar la esencia de la belleza. Entre martilleantes formas sonoras, llevado por la inspiración, el frenesí del buril creo mil formas extrañas, estrellándose en la plaza de abajo sus criaturas, junto a la ambulancia que llegaba.
 
 
Fernando Gracia Ortuño
 
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viernes, 21 de septiembre de 2012

Mishima, autor genial

El libro se llama "Mishima, o el placer de morir", de Juan Antonio Vallejo-Nágera. Es una biograffía muy completa, un libro apasionante, además de una crítica literaria a sus textos, y de una explicación psicopatológicaa del genial autor japonés, que acabó haciéndose el hara kiri.

Uno no puede dejar de sumergirse en un texto de una vida marcada por el rechazo y los estrictos límites del convencionalismo de la cultura japonesa. A pesar de su individualismo, su narcisista actitud provocadora posterior, Mishima acabó haciendo suya la cultura que le ahogaba, aferrándose a esos convencionalismo, a esas tradiciones que le habían ahogado de pequeño, convirtiéndolo en un ser solitario y marginado por su precocidad genial, su sensibilidad y su talento inconmensurable.





Fernando Gracia Ortuño

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El lector escritor

Como hoy vivimos una era de globalización total del liberalismo consumista productivo, descarnado y reciclable, con contenedores de todos los calibres y tamaños, apenas se encuentran diferencias entre lectores y escritores. Soy pues un lector asiduo y constante, pero también escritor acérrimo, y por tanto todo lo que leo lo enfoco desde ésa óptica nueva, la del escritor lector crítico contumaz que no puede dejar de lado la acidez más fría y demoledora del sistema individualista cosmopolita y productivo de este nuevo liberalismo recalcitrante que está intentando sacarnos todos los cuartos mientras trabajamos como negros, y encima si rechistas, eres el malo porque tienes trabajo. ¡Sí, buana, entonces, que os den por saco, ladrones!


Fernando Gracia Ortuño

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martes, 7 de agosto de 2012

Concurso

El organizador se puso a pensar en un concurso literario. De pronto irrumpió ante su audiencia:

"Atención, público y demás espectadores, pronto crearé un concurso literario universal amañado, en que pienso participar como principal concursante. Quién quiera apuntarse que me envíe un mensaje con todos los datos y sus escritos. El premio está todavía por estipular. Además, como lo más probable es que gane yo, ya me compraré un ejemplar de mi libro, por ejemplo. A los finalis.... bueno, bueno, qué digo..., no, no...., a las finalistas, si están bue..., ejem, y se portan mmm.... tal vez le regale uno, bueno, bueno, bueno..., el libro se va vendiendo poco, también, pero dependiendo del escrito presentado y claro, si la chica está.... ejm... Bueno, me voy a la taberna a beber otro trago de cazalla...., que por hoy ya está bien..."

Fernando Gracia Ortuño


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Enganchado

El niño nicotinizado miró a su progenitora. Dentro de aquella caja ya no podría llenar la casa de humo, y él tendría que aspirarlos fuera de allí.



Fernando Gracia Ortuño


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domingo, 5 de agosto de 2012

Huecos

Era una bruja imposible. Algunas la llamaban La botones, por sus ojos fríos azabache. Otras, más pelotas, Peluche. Éstas reían sus gracias con desvergüenza. De osito, empero, sólo tenía esos huecos espantosos, que, si los mirabas fijamente, te podían transportar al infierno. Un niño la vio y escapó horrorizado.



Fernando Gracia Ortuño

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jueves, 2 de agosto de 2012

Talante

Ellas lo amaban por lo que transmitía. La voz profunda emanaba del interior metálica y solemne, petrificando a los mortales. Sus ojos impávidos irradiaban intrepidez. Desde lo más profundo odiaban lo transible. Para este harén de vampiresas, que a un simple mortal hubieran despreciado, Él era la Vida.



Fernando Gracia Ortuño

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lunes, 30 de julio de 2012

CEE

Por suerte la sueca no sabía español. Él era atractivo, su comunicación no verbal, excelente. Mentiroso, taimado, ingenioso, perspicaz, se la llevó al huerto sin muchos preámbulos. En las playas del país del sol, comenzó la espectacular, legendaria, andadura europea.





Fernando Gracia Ortuño



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domingo, 29 de julio de 2012

Idílico

Bueno, a ver, no tengo muy buen recuerdo de mi abuelo. Tenía un perro pastor que me arrancó media cara cuando era niño, y ante su sonrisa de satisfacción me cayó fatal, la verdad. Lástima que cuando crecí el perro ya había muerto, y no pude tirarle sus menudillos.




Fernando Gracia Ortuño


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jueves, 26 de julio de 2012

Pegarse un barrigazo

Lo había conseguido todo en la vida, dinero, prestigio, mujeres... Nada le satisfacía. Quiso volver a sentir aquellas emociones de la infancia que tanto añoraba por las noches, para sentirse vivo, convencido que semejante pantomima no podría durar, pero no supo dirigir el globo estático, estrellándose tontamente.



Fernando Gracia Ortuño



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martes, 24 de julio de 2012

Lobo

En el fondo prefería cuando se transformaba en lobuno. Los saltos eran espectaculares, de bloque a bloque de la ciudad. La fuerza, descomunal. El hambre, la sed, el deseo..., todo se multiplicaba por mil, y aunque odiaba los rayos de sol, la noche era una sinfonía de aullidos.




Fernando Gracia Ortuño


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lunes, 23 de julio de 2012

Identidades

No se concebía sin esas personificaciones. Vivía con ellas. Si veía un cojo por la calle, le iba detrás, remedándolo. Si escuchaba un gritón en otro piso, gritaba en casa. Si alguien tropezaba, él también. Todos los tics, manías, deformidades... Hasta que vio "El exorcista"



Fernando Gracia Ortuño


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domingo, 22 de julio de 2012

Telenovela

Cruzó los mares para verla, pero cuando llegó, ya tenía a otro. Esto le pasaba por su fobia a los aviones. Dos meses fue demasiado. Entonces huyó de ella, desesperado, y se quedó en aquél país, trabajando sus fobias, imaginando que se bebía el océano para regresar


Fernando Gracia Ortuño

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Pensamientos compartidos

   Como decía Unamuno, la vanidad del mundo y el cómo pasa, y el amor, son los verdaderos motivos de la auténtica poesía. Dentro de la conciencia de esa vanidad está implícita la muerte. Y dentro de ése "el cómo pasa" se englobarían todos los cambios que hacen de la vida extremos tan dispares que van del dolor más agudo a la fugaz conciencia de belleza y su consiguiente sentimiento, el amor.

   Yo creo que la conciencia de muerte es la que hace girar el mundo, mientras que la conciencia del amor la que lo detiene, en cierto modo.

   De modo parecido a tu explicación, la conciencia de muerte para mí se escamotea momentaneamente durante el corto período de vida, para reaflorar con la enfermedad y el fiinal de los días, cuando, como sabemos, al tomar real conciencia de su llegada, vuelve a surgir, y ello tiene como consecuencia hacernos más humanos, humildes, solidarios, indefensos, y democráticos y realistas.

    Dentro de la conciencia del amor, en cambio, ese escamoteamiento de la muerte no ha tenido lugar, y por tanto, al asumirse desde el primer momento, al recordarse a cada instante, sin olvidarse jamás desde que a los seis años se produjo por primera vez, yo creo que es motivo que da pie a la conciencia del arte y la belleza.

    En cierto modo, la conciencia del amor fugaz y de lo efímero de la existencia humana hace del arte un sustituto de perpetuidad, un apósito mental de la conciencia contra la fugacidad y la muerte. Y por tanto, concluyo, para no extenderme mucho, que si hay algo que perpetúa el afán amoroso y conciente de la caducidad humana, este algo está relacionado con este amor creador de arte y belleza, que, en contra de la barbarie escamoteadora inconsciente del temor a la muerte, del escamoteamiento de la vida y su fin, también sabe crear el hombre. Tal vez como placebo, tal vez como consuelo de perpetuidad, de permanencia...

   Cordial saludo, amigos míos

   Sortijero

   Fernando Gracia Ortuño

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miércoles, 11 de julio de 2012

Bendita candidez

Uno de los que vagabundeaban entre barracones se acercó a la alambrada. Al husmear el aire proveniente de los crematorios, exclamó:
-¡Estos cabrones...! ¡Nosotros aquí languideciendo, y ellos haciéndose sus barbacoas, con sus costillitas, sus cervecitas y sus chuletones braseados.



Fernando Gracia Ortuño

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martes, 10 de julio de 2012

Banquete

El mobiliario era impecable, sorprendiendo aquél camarero mofándose de un subordinado: ¡estudioso, titulado!, le llamaba. En esto el metre irrumpió en la sala con una bandeja:
-¡Llévalo!
-¡Si ej que pa hacé café y llevá etto no hace farta eztudiá!
-¡Pero sí muchas cervezas y cinco ossobucos, verdad!


Fernando Gracia Ortuño

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lunes, 9 de julio de 2012

Jungla

La ley del asfalto volvía, inexorable. Los escasos afortunados que podían comer vivían en constante persecución, caza de brujas y asesinatos. Los tecnócratas, en sus almenas inaccesibles, se hacían cada vez más opulentos, mientras en la calle la ley del más fuerte imperaba con toda la crudeza homicida.



Fernando Gracia Ortuño

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domingo, 8 de julio de 2012

Reconciliación

Toda la alegría desapareció en el instante en que ella le dijo que se fuera. Supo entonces que podría estar muerto sin que nada importase. La sorpresa llegó cuando lo volvió a llamar para preguntarle cómo estaba.


Fernando Gracia Ortuño

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