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viernes, 4 de enero de 2013

Gracia sureña

¡Era tan típica! Lo peor de su tipismo fue cuando me dejó, al recordar luego sus expresiones en la playa: ¡Quillo, mira la hola!". O cuando al pellizcarla miraba por encima del hombro hacia atrás, quejándose: "¡Ay, no me diga ezo, cigue, cigue ací!"



Fernando Gracia Ortuño

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Luna llena

Primero se escuchó un gruñido espantoso. Después unos crujidos extraños, seguidos de un alboroto y horrorosas masticaciones. Se estaba liando una bronca cuando caí de la cama: Aquél animal extraño daba unos saltos tremendos, de un bloque a otro de la calle, infernal y aullante criatura  voladora.



Fernando Gracia Ortuño

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jueves, 3 de enero de 2013

Ejecución

-¡Ah, dolor, dolor! ¡En este mundo dondequiera que mires no hay más que dolor! -parafraseó enigmáticamente el encapuchado, encima de una tarima donde había un cadalso-. Suerte que yo por lo menos tengo la sartén por el mango, jeje...
-¡Hijo de perra! -gritó alguien entre el público.



Fernando Gracia Ortuño

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Dualidad

Primero llegó el escándalo. Después el alboroto transformó la sorpresa en secreta admiración, la de contemplar aquella nudista corriendo por el campo de fútbol. ¡Qué cuerpazo, pensaban los mojigatos!


Fernando Gracia Ortuño

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lunes, 31 de diciembre de 2012

Canon de belleza

La popularidad le llegó en el momento menos esperado. Fue en una entrevista, al apartarse la melena y enseñar una oreja desproporcionada. Se la tenía que recortar, se disculpó, pero era tarde, los orejas pequeñas eran mayoría en aquella tribu de aguerridos pigmeos caníbales.


Fernando Gracia Ortuño

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sábado, 15 de diciembre de 2012

Presagio

Se imaginó un ejército de franquitos haciendo lo que se le antojaba, levantando la mano, gritando su nombre, bajo el pretexto del orden y la unificación. Un país, una lengua, como en los viejos tiempos de la Reconquista. A los sospechosos les llamarían "rojos", "moros" o simplemente "polacos.


Fernando Gracia Ortuño

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sábado, 8 de diciembre de 2012

Los otros

Mientras la población languidecía con escasos recursos, los almorceros desayunaban caviar con langosta. Luego, antes del almuerzo, se apostaban junto al televisor para ver los realitys en que gente anónima se despeñaba desde las alturas, haciendo parapente con sus chaquetas. Era su mayor diversión.


Fernando Gracia Ortuño

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lunes, 22 de octubre de 2012

Pirómano

Al entrar en la tienda comprendió que no soportaba el tabaco. ¿Por qué hacían tanta cola para ahumarse? Ël sólo quería un mechero, que representaba una catarsis.
En la celda sólo tenía un jergón. Alguien olvidó una cerilla. Una carcajada resonó en la noche, por última vez.
Fernando Gracia Ortuño
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Maquillaje

En el mugriento vagón cabían más de mil personas apelotonadas, sin apenas espacio para respirar. El olor, el calor y la incomodidad se hacían insoportables. Aún así, la chica pidió bajar para arreglarse las uñas y maquillarse los ojos.



Fernando Gracia Ortuño

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domingo, 21 de octubre de 2012

Esclavitud

La primera ministra sonrió friamente. Pensaba con ironía que ahora tenía a sus pies a aquellos mismos países que un día derrotaron al suyo en las dos últimas guerras. Los pueblos deportados a los grandes campos, supuestamente de razas inferiores, habían demostrado no saber Macro Economía financiera.
 
 
Fernando Gracia Ortuño
 
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jueves, 18 de octubre de 2012

Pensamientos escritos

Se alborozó. Ahora les había dado por entrevistarlos. Por toda la sala sus sonidos guturales desarticulados. Las muecas y gruñidos entretienen a los televidentes. No puede contestar, sólo gime: ¡Yeahhhowwuuuuoooojooouuuu tu puuuu. ta mmm mm... madree..!
En realidad no se siente un mongoespástico, como pretenden, sino mejor que antes.
 
 
 
Fernando Gracia Ortuño
 
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lunes, 15 de octubre de 2012

Reconversión

Fue comiéndose una mazorca que el anciano tuvo el colapso. Su nieto lo sacaba de sus casillas, siempre incordiando. La rabia se iba desgranando en ira, acumulándose. Hacía que su propio cuerpo se autoregulara, regenerando las células cardíacas muertas, recomponiendo las vetustas arterias, cromando su piel androide de níquel.
 
 
Fernando Gracia Ortuño
 
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domingo, 14 de octubre de 2012

Existencialista

Babe contemplaba las llamas en la gasolinera, extasiado. Desde la empalizada, cantaba ¡Navidad, Navidad!. Rambo se le acercó sollozando ¡Mira lo que me han hecho! ¡Ya no siento las piernas! Subitamente, sin darse cuenta, su paño de lágrimas se convirtió en merienda, a la parrilla.


Fernando Gracia Ortuño

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viernes, 12 de octubre de 2012

Sortilegio

Pensó que el amor sería el sortilegio infalible para aquellos cuyas verdaderas pulsiones desconocía, hasta que una tarde de abril, como pudiera bien ser de noviembre, le abrieron su corazón, oculto en las tinieblas más recónditas del infernal antro rocoso, y podrido, sangrante, de un zombie.


Fernando Gracia Ortuño

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Operación

Desde que se puso los guantes por primera vez, había operado impersonalmente. Pero ante el corazón aquél palpitante, la gravedad de la existencia le evocaba tantos recuerdos que potenció al mil por cien sus facultades mentales.

Fernando Gracia Ortuño

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miércoles, 10 de octubre de 2012

U2

El piloto descendió del caza bombardero. Se fue a desayunar a la cafetería de madrugada, la brisa refrescaba sus mejillas. Al ver al niño con su avioncito hacia la escuela, pensó: ¡Acabo de cargarme quinientos mil...! Y la voz de la mañana por la radio le sonrojó levemente.


Fernando Gracia Ortuño

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martes, 9 de octubre de 2012

Contrapartida

Aquella fue la peor manera de morir. La condena obligó al jurado popular a infligirle el daño que había causado a sus víctimas. Sus gritos por todo lo que había causado, aún siendo el justo castigo, inundaron la ciudad desde el cadalso, causando auténticos escalofríos, oyéndose desde la ciudad vecina.
 
 
Fernando Gracia Ortuño
 
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lunes, 8 de octubre de 2012

Tomar conciencia

La ventana lo era todo para ella. Cualquier pensamiento convergía necesariamente allí. La experiencia nocturna tornábase una obsesión. Eran esos canalillos escrutados a media altura, esas pechugueras bamboleantes, esas hondonadas ocultas de los prismáticos lo que la convencieron que debía cambiar, o por lo menos implantarse un órgano artificial
 
 
Fernando Gracia Ortuño
 
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sábado, 6 de octubre de 2012

Reincidente

Todo lo que había sido estaba ahora expuesto allí, a la vista del que pasara. Ya no podía ocultarse bajo velos tupidos, torpes, y de sus ruindades, en esa cruz, desnudo y con las funciones vitales a la vista de todos, no quedaban más que súplicas y quejidos lastimeros.


Fernando Gracia Ortuño

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